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Brocados, encajes y transparencias para un estilo transgresor que ya supo conquistar a la alta sociedad de la época. Sonia Peña nos sorprende con una propuesta arriesgada inspirada en la que fue una supuesta princesa de Java. En pasarela, la sensualidad y el erotismo son claves de temporada.

Envolvente el juego óptico de texturas para el día, donde las faldas rayadas de los sastres se unen a relieves en chaquetas al talle y manga francesa. La pluma perdura unida a la pedrería aportando carácter a la prenda.

Para la noche, predominan las amplias siluetas de corte recto, maxi escotes en V y mangas tres cuartos. La espectacular túnica se proclama prenda fetiche con detalles en cristal, confeccionadas en tejidos vaporosos. Las piedras y aplique geométricos lucen en pasarela como complemento de belleza exuberante.

En la paleta de color los románticos pasteles. Los verdes aguas se besan con los tonos esmeralda y turquesa.

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